Una cartagenera que trabaja por la dignidad de los alimentos

El hilo conductor de la sostenibilidad no es ajeno al mundo de los alimentos y en este aspecto viene trabajando desde hace 2 años Rebeca Peña, una ambientalista cartagenera de 37 años, Administradora de Empresas y Magíster en Gestión Ambiental, quien día a día le da vida a su pasión defendiendo el alimento, promoviendo el respeto por el mismo y dándole la dignidad que él se merece y a quien la Sociedad de Mejoras Públicas de Cartagena destaca en su boletín Ecosociedad, por su pujanza y energía al trabajar por hacer de Cartagena, una mejor ciudad para todos.

Rebeca trabaja con dos consignas: “hambre cero” y “desperdicio cero de alimentos” desde su fundación Huellas Sostenibles, organización que se enfoca en la transformación social y ambiental a partir de los alimentos. Además desde la red Latinoamericana Alimendar, de la cual es cofundadora y desde el convivium de Slow Food Cartagena, en el cual es una activa líder.

Para Rebeca es inconcebible que se bote tanta comida y al tiempo muchas personas pasen hambre, dice que no hay escasez de alimentos, solo que hay una mala gestión de ellos y que nuestro sistema alimentario actual, es insostenible.



“Es un sistema que desde la agroindustria viene generando múltiples impactos negativos, tanto para el desarrollo sostenible y supervivencia de las economías locales, como para el planeta”, explica.

Cuenta que en Colombia aún no hay leyes que sancionen a los que botan la comida. Francia es el país líder en este aspecto, obliga a los supermercados a donar los alimentos a las instituciones benéficas, cuando la comida que esta próxima a vencer.

“El objetivo de la comida es ser comida y hay que valorarla y ser agradecidos cuando la tenemos en la mesa, ya que para su producción se ha necesitado de muchos recursos naturales y humanos y también desafíos”, explica sobre la labor que viene realizando.

En todas las acciones que Rebeca emprende, transmite lo que ella le ha llamado el corazón del alimento, en un sentido mucho más trascendental y adornada de lo que significa la comida para nuestras vidas. Para ella el corazón del alimento late todo el tiempo, naturalmente y genuinamente, este es parte de nosotros, de nuestro ser, es tan grande, pero tan grande que se conecta con el universo entero y tan pequeño que llega hasta las células de nuestro cuerpo.

“El alimento está conectado con todo y con la armonía natural de los ecosistemas y del universo, así que cuando nos comemos una manzana, por ejemplo, pensemos en todo lo que conspira en ella, pensemos que nos estamos comiendo una partecita del todo, que también nos comemos el mundo y no lo que el marketing nos vende”, dice con la pasión que la caracteriza en cada una de sus acciones.

 

 

Desde la Fundación Huellas Sostenibles ha liderado experiencias en las que claramente muestran cómo el alimento hace tejido social y crea nuevos vínculos con otras realidades, como es el caso de los rescates de comida y de las Jornadas de Alimentación que hacen en las poblaciones más vulnerables de la ciudad. “¡Qué lindo es que a través del alimento podamos por unos instantes ver la alegría y la felicidad de las otras personas, cuando llevas comida eres testigo y parte de la construcción de un mundo mejor!”, menciona.

Desde que inició el proyecto se han rescatado casi 10 toneladas de alimentos y actualmente gracias al apoyo constante que se está haciendo a dos fundaciones, son 1200 platos de comida al mes que se logran preparar, gracias a los rescates de alimentos. Su meta es triplicar esta cifra este año.

Para Rebeca los alimentos tienen muchos poderes, porque ellos le permiten a los seres humanos sentir y vivir el amor, la reconciliación, amistad, solidaridad, unión, compasión. “Nos hacen mejores seres humanos, es decir, ellos permiten que nosotros nos transformemos interiormente”, agrega.

Para finalizar, Rebeca invita a los habitantes de Cartagena a darle respeto a los alimentos puesto que estos son una composición de múltiples elementos armoniosos y amorosos que al final consumimos.

“El alimento no es solamente lo que cocinamos con amor, ni tampoco es todo el arte que le ponemos cuando queremos que nuestros platos queden estéticos, ni tampoco es solo aquello nos nutre físicamente… él es mucho más que eso, él se convierte en eje de transformación de nuestro ser, él también alimenta nuestro alma y nos da equilibrio y ese equilibrio nos permite estar bien con nosotros mismos y solo así podremos estar bien en todas nuestras dimensiones y con nuestro mundo exterior. Si nos alimentamos bien podemos cuidar nuestros dos planetas, nuestro planeta interior y el exterior”, concluye.

 

Haz parte de este modelo de transformación. Todos podemos ser un ejemplo de inspiración como Rebeca. Para apoyar este tipo de acciones, puedes contactarla a a través del mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..